En el amor sucede como cuando uno se sube a un avión con el deseo de lanzarse en paracaídas y luego, cuando está arriba, mira hacia abajo, le entra vértigo y se niega a saltar.
El miedo, en ese momento, es más fuerte que su deseo de vivir nuevas experiencias.
Estar preparado para amar... implica estar preparado también para saltar. Haber vencido el miedo que eso supone. Y claro... tener el paracaídas en perfecto estado.
