Después de cierto tiempo de espera...
me siento, por fin, aliviado.
Me siento como esa prenda de ropa
de la sección de oportunidades de unos grandes almacenes que, en lo
alto de un montón, espera a que a que una chica se acerque, la mire
y sin dudarlo más tiempo se la lleve a casa.
Tú pusiste los ojos en mi.
Incluso, me tocaste. Buscabas el precio, tocabas la calidad, pero no
te decidías. Por fin, me has devuelto al cajón. Vuelvo a estar a
disposición de otras chicas. Quizá alguna, habiéndome echado el
ojo desde la distancia se acerque ahora y, en un impulso, me lleve
no queriendo dejar pasar esta oportunidad.
Esperará, supongo, a que te
alejes lo suficiente... no vayas a cambiar de opinión en el último
momento y digas que tú me viste antes.
Yo, disimuladamente, me iré hacia
otra esquina haciendo ver que no te pertenezco. Pero que sigo siendo
la misma oportunidad. En fin, un auténtico chollo.
