Dos personas, por muy sincronizadas que
estén, no siempre se encuentran en el mismo punto anímico o
afectivo. Ni tienen exactamente las mismas necesidades en el mismo
momento.
A veces hay que saber esperar sentado
sobre una piedra a que la otra persona llegue a tu altura. Porque,
como dos alpinistas que tratasen de hacer cumbre, uno puede estar más
o mejor preparado.
Uno podría tratar de hacer cumbre en
solitario... algunos lo prefieren. Otros prefieren en cambio
contemplar la vista o el amanecer acompañados. Mirar el horizonte y
disfrutarlo cogidos de la mano de su pareja.
También podría uno, por supuesto,
montar otra expedición. Buscar otra persona que quiera ascender con
él/o ella hasta la cumbre.