martes, 3 de septiembre de 2013

ALPINISTAS

Dos personas, por muy sincronizadas que estén, no siempre se encuentran en el mismo punto anímico o afectivo. Ni tienen exactamente las mismas necesidades en el mismo momento.

A veces hay que saber esperar sentado sobre una piedra a que la otra persona llegue a tu altura. Porque, como dos alpinistas que tratasen de hacer cumbre, uno puede estar más o mejor preparado.

Uno podría tratar de hacer cumbre en solitario... algunos lo prefieren. Otros prefieren en cambio contemplar la vista o el amanecer acompañados. Mirar el horizonte y disfrutarlo cogidos de la mano de su pareja.

También podría uno, por supuesto, montar otra expedición. Buscar otra persona que quiera ascender con él/o ella hasta la cumbre.

Cada cual elige el que cree mejor compañero de viaje posible. Luego en la montaña se verá si la decisión fue acertada.



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