Echar de menos a una persona es bonito, si sabes que pronto volverás a verla o a
hablar con ella. Es un sentimiento agridulce. Como la famosa salsa china, que la gente
pide cuando va a esos restaurantes.
Ha pasado poco tiempo desde la última vez que hablamos. Fue... esta mañana. Pero
vengo buscando una señal. Volver a verte.
Soplar las ascuas de este deseo de
volver a sentirte cerca.
Por momentos, has desaparecido. Te he perdido de vista. Cómo quien dobla una
esquina, me pregunto: "¿Donde está?" mirando a ambos lados de la calle.
Conservo, no obstante, la esperanza intacta de seguir descubriendo cómo llegaste
a ser quien eres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario