Habrá parejas que deseen pasar toda la vida juntos, en el mismo barco, y hacer una larga y bonita travesía.
Para ello, construirán ilusionados uno en el que subirse.
Quizá no sepan aún el tamaño de las olas en alta mar, desoigan las estadísticas de los barcos que se hunden, ni consulten antes de partir la previsión meteorológica.
Tal vez, confiados, no hayan puesto a prueba la resistencia de la nave a la que van a subirse, ni hayan oído contar su historia a otros marineros que ya navegaron por ahí.
No hay que dejar de creer en el Amor. Sólo hay que conocer las aguas por las que navegaremos y que, si el viaje diseñado es largo, nos aseguremos que la tripulación, o sea tu pareja, es la más adecuada.
Nunca sabremos antes de partir, claro, si encontraremos piratas por el camino o si, en el momento menos esperado, se puede incluso generar en nuestra propia nave un motín.

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