A mi me gusta verte, estar junto a ti, tenderme a tu lado, acariciarte. Pero no deseo ponerte esposas. Deseo que te quedes mientras tú desees quedarte. Mientras yo pueda aportarte cosas.
Si un día te cansas... por favor, márchate. No te quedes. Porque ni tú serás feliz, ni me harás feliz a mi.
Mientras tanto, puedes usar todo lo que tengo... mi tarjeta para ir al cajero, mi televisión y mi sofá si quieres estar cómoda y distraída.
Puedes comprarte los vestidos que quieras, la ropa que necesites.
Puedes coger cualquier libro de la estantería y echar la mente a volar o pararte un segundo a pensar.
Puedes apagar las luces o encenderlas, coger una cerveza de la nevera, abrir una botella de vino, darte una ducha fresquita o un baño caliente.
Nada que haya en mi casa, está vetado para ti.
Un día quizá te vayas... no te preocupes por mí. Sé que la vida pasa. Y que los sentimientos cambian. Cambian en ti, pero también en mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario