Anoche, tuve la suerte de hablar un rato con un ángel... antes de acostarme. Tenía una sonrisa preciosa y los ojos azules.
No siempre se tiene tanta suerte. En absoluto.
Me gustaría saber más cosas de ella, como ángel. Y... como mujer. Que de ambas cosas tiene.
Sé que no seré el único que quiera compartir su tiempo con ella. Los ángeles están muy solicitados. Tanto o más que las mujeres.
Por eso, pido poco. Nada que ella no pueda o quiera darme. Quizá, por el momento, una amistad.

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