Al amor siempre se le exige más que a la amistad. Soporta más presión. Por eso se quiebra antes. Igual que le pasaría a una viga a la que sometieramos a mayor peso que la que es capaz de soportar. Existe, por tanto, una relación de causa y efecto.
El amor que más sufre... es el que antes se acaba.

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