viernes, 16 de marzo de 2012

ME ENCANTAS


Alguna vez me ha dicho: “Me encantas”.

Y cuando vuelvo a su lado, o me asomo a su puerta, o a su ventana y le digo: “Hola”, con los labios o la mano es porque su sonrisa, también a mí, me encanta.

Qué alegría encontrar personas cuya forma de ser encaja con la tuya. Que se sienten cómodos a tu lado y tú al suyo. Con las que se puede hablar.

A mi me hace feliz verla sonreír. No siempre lo consigo, claro. A veces el trabajo o las preocupaciones que tiene, lo impiden. Pero yo no me rindo.

- Otro día será - pienso.

Y sí, otro día lo intento y ya sí. Una sonrisa espontánea y sincera, luminosa como el día, me agradece mi sonrisa sincera y espontánea. Porque mi sonrisa es grande en la medida que la suya también lo es.

Reciprocidad, lo podríamos llamar. Algo fundamental para darle forma, o hacerlo crecer.


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