Cuando bajó la marea
de mi enfado, pude comprobar que allí, en la arena, aún estaba mi
amor hacia ella.
Este de las
discusiones de pareja es un momento delicado que pone a prueba la
fortaleza de los sentimientos que unen a dos personas. Porque son las
discusiones el momento en que uno se plantea si merece la pena
seguir.
Tomar decisiones en
caliente no sirve de nada. Hay que esperar al fin del temblor.
Pasadas unas horas se podrá empezar a hacer recuento de las víctimas
y análisis de los desperfectos. Es justo entonces, cuando la calma y
el silencio han regresado, el momento de hacer balance y comprobar
qué ha quedado en pie.

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