Has recorrido diferentes paisajes de amor con personas distintas. Has probado una amplia paleta de sabores. Unos te gustaron. Otros, no.
Sabes lo que quieres y vas buscando quien pueda ofrecértelo. Quien pueda servirte el amor... como a ti te gusta.
Pero no hay escuelas de amor donde enseñen a prepararlo. Ni tiendas con un amplio surtido.
Una se acerca a un hombre guapo esperando que sea capaz de amasar con sus manos el amor que ella desea hornear en su vientre. Prepara el fuego, esperando que él haya incluido en la receta suficiente levadura... para que el amor suba y sea tierno y esponjoso.
No todos los amores saben igual, ni todos los cocineros ponen el mismo esmero.

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