¿Os habéis dado cuenta de la importancia del miedo en nuestra vida? De cómo guía nuestros pasos o influye en nuestras decisiones. Da miedo sólo contemplarlo, sólo considerarlo. Tanto que uno prefiere taparse los ojos o los oídos y tratar de ignorarlo. Pero el miedo no desaparece porque no seamos conscientes de que existe. A veces vendrá disfrazado.
En el trabajo, con los hijos, con la pareja... aparece el miedo en numerosas situaciones de la vida.
En los cuentos infantiles viene representado por un lobo. Un lobo hambriento que nos comerá si no hacemos las cosas como nos dicen que hay que hacerlas.
Llegando a nuestra vida tan pronto... no es extraño que se quede para siempre. Que nos acompañe como una sombra.
- Pero, ¿se puede vivir realmente sin miedo? ¿Conviene? - podríais preguntar.
Lo cierto es que, dependiendo de lo cerca que hayamos sentido su aliento así tendremos más o menos miedo. Lo ideal sería vivir sin él. Elegir en nuestra vida con el corazón en la mano. Pero, no. La prudencia es un consejero al que hacemos caso a menudo. Por si acaso. No vayamos a meter la pata. No vayamos a arrepentirnos más tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario