De igual modo que uno elige que una habitación esté iluminada o no, uno elige si deja entra el Amor en su vida.
Es tan sencillo como apretar un interruptor para dejar paso a la corriente.
Si es que sí... la corriente iluminará nuestra vida, nuestra cara, le dará vida a nuestros ojos, a nuestra sonrisa.
Cuando alguien nos pregunte qué nos pasa le diremos que nada. Y acompañaremos ese "nada" con una sonrisa que nos delatará.
No harán falta más explicaciones: sabrá lo que ocurre.
En mi caso, tú eres la corriente que he dejado pasar. Gracias por recorrer mi cuerpo. Por electrocutarme.

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