martes, 5 de abril de 2011

A NENUCO

  En cada momento de nuestra vida el amor sabe y huele diferente. Cuando tienes un bebé, huele -por ejemplo - a Nenuco.

  Ese es tu amor y tú el suyo. Y dirá:

 - Mamá - o papá- te quiero.
 - Y yo a tí vida mía - le responderás.

  Pero ese no será el último. Otros vendrán más adelante. Se presentarán sin llamar. Quizá sorprendiéndonos. Porque las etapas de la vida se suceden encadenadas, y encadenándonos. Pero siempre dulcemente. O así deberían... siempre con dulzura.

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