Volamos a diario. Soñando y tratando de hacer los sueños realidad.
Los sueños despegan y nosotros los pilotamos. Ponemos ilusión como gasolina y si hubiera que hacer un aterrizaje forzoso -esperemos que no - llamaríamos a algún amigo o amiga, que será algo parecido a lo que es, en los aeropuertos, la torre de control.

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