El amor es un ser delicado. Enferma con facilidad. Es muy sensible a los cambios de tiempo y, sobretodo, de humor. Se queda perplejo y esto le hace asustarse. Como un niño, enseguida se pone a llorar.
- Pero... si no pasa nada - le dirán.
Y él se secará las lágrimas pensando que era el fin.
- Venga, nos damos una nueva oportunidad - tratarán de consolarle.
El se calmará momentaneamente no creyendo que sea del todo posible. Pues su salud pende siempre de un hilo. Un hilo que... o sostienen dos personas, o no se sostiene.

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