Cada persona ofrece un amor diferente y no es malo descubrir que no existe una única manera de amar o que te amen.
Cada cuál tiene y necesita la suya. Una forma personalizada, que se descubre paso a paso. Muchas veces, descubrimos primero cómo NO queremos que nos amen. Y lo descubrimos sobre la marcha. Dentro de una relación.
Esa decepción nos ayudará a conocernos, a elegir mejor la próxima vez. A saber qué tipo de amor o de persona se nos adapta mejor… e, incluso, por qué tipo de situaciones no estamos dispuestos a volver a pasar.
A veces es mucho más sencillo detectar lo que no queremos que lo que ansiamos.
ResponderEliminarNo te da miedo que el paso del tiempo nos lleve a descartar tanto, por nuestras experiencias, que al final nos volvamos ese viejo carca, intolerante y nos quedemos solos...
Yo creo, Delia, que los miedos planean a nuestro alrededor como buitres al acecho de la presa más débil.
EliminarDescartamos porque nuestras expectativas son altas, como alto es también nuestro concepto del Amor. Cuando alguien no cumple con ellas lo apartamos porque su presencia causa mayor sufrimiento que alegrías da.
Quizá nos quedemos solos o quizá, con el paso del tiempo, rebajemos lo que pedimos o encontremos una persona que nos haga más llevadera la vida.
Nada debe asustarnos. Si nos asusta la soledad, encontraremos alguien que nos ayude a sobrellevarla. Y si no, degustaremos la soledad como el que saborea al final de la jornada una copa de brandi o coñac, sentado en el sillón más cómodo de la casa, mientras bucea en las páginas de un libro. Sabiendo que lo que tiene, es lo que siempre deseó. Y que nada ahí fuera puede compararse a la paz de la que ahora disfruta, esperando a que un día le sorprenda la muerte sentado en ese sillón, mientras deja caer al suelo la copa casi vacía que tan buena metáfora resulta de su vida.