A veces, uno se acerca a un pozo, se asoma y sólo ve oscuridad al fondo.
Busca, entonces, una piedrecita por las inmediaciones y la tira dentro. Trata de calcular así a cuánta profundidad se encuentra el agua.
Con el alma humana, hemos de usar con frecuencia mecanismos parecidos.
Métodos indirectos para descubrir cómo somos, qué sentimos, cuánta profundidad tienen nuestras emociones o a qué distancia están.

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