Mis amigos me decían...
- Rafa, confórmate con que lo soporte.
Cuando empecé con Lorena, mis amigos recordaron aquella frase y me preguntaron...
- Bueno, ¿y Lorena? ¿Ama tu discurso?
- Pues no lo sé - les dije. Se lo preguntaré.
Y se lo pregunté.
- Por supuesto - me respondió ella.
Pero lo bonito no es que una mujer ame tu discurso. Lo importante es que te ayude a construirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario