domingo, 2 de septiembre de 2012

SE LO PREGUNTARÉ

 Hace tiempo tuve una relación con una chica que se llamaba Lorena. Era bibliotecaria y le encantaba el arte en general. Yo les había dicho a mis amigos que la mujer con la que acabase... tenía que amar mi discurso.

 Mis amigos me decían...

- Rafa, confórmate con que lo soporte.


 Cuando empecé con Lorena, mis amigos recordaron aquella frase y me preguntaron...

- Bueno, ¿y Lorena? ¿Ama tu discurso?

- Pues no lo sé - les dije. Se lo preguntaré.

Y se lo pregunté.

- Por supuesto - me respondió ella.


 Pero lo bonito no es que una mujer ame tu discurso. Lo importante es que te ayude a construirlo.

 Sobretodo, uno como el mío que habla de amor. Porque sería terrible no ser coherente entre lo que uno dice y lo que luego hace.


No hay comentarios:

Publicar un comentario