Te has dado cuenta de que sí, que puede haber alguien para ti en algún sitio. Alguien que desee quererte y compartir contigo su tiempo. Y haga planes. O sea tu amigo. Alguien en quien apoyarse, con quien caminar, a quien pedir consejo. Alguien que te escuche cuando lo necesites. Que te sonría y te abrace.
La vida es bonita. A veces hay que saltar un tronco, cruzado en mitad del camino. Pero, con todo, merece la pena.
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