He cenado tu arroz esta noche y me ha sabido más rico incluso que esta mañana. Y he tomado las pastas que con tanto cariño me trajiste. Mañana volveré a comer arroz y volveré a saborearlo. Las cosas con hambre saben mejor.
Luego, he ido a mi habitación, me he tumbado en mi cama y he buscado tu olor acercando la nariz a las sábanas. Pero se había ido. Qué pena. Me hubiese gustado dormirme abrazado a una almohada que desprendiese tu aroma.
He estado recordando momentos de esta tarde y te he echado de menos. Ojalá podamos volver a repetirlo. Ha sido un día precioso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario